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lunes, 28 de febrero de 2022

«Ulises», de James Joyce {Reseña}


                                


«Ulyses», de James Joyce, cumple 100 años.


Así como hablamos del centenario de Trilce, de César Vallejo, también este año toca referirnos a James Joyce, al cumplirse los cien años de su obra más significativa, Ulises.
Se trata de una novela que para muchos marcó el inicio de la novela moderna, rompiendo con los moldes y lo establecido por el género en el siglo XIX. Más allá de los gustos lectores de cada uno es una novela que hay que leer para comprender mejor la historia de la novela a lo largo del tiempo. Vamos a plantear algunas razones que podrían servir para no perderse esta fascinante obra.


Quién fue James Joyce

James Joyce nació el 2 de febrero de 1882 en Dublín y es uno de los miembros más significativos del Modernismo Anglosajón. Asimismo, se lo considera uno de los escritores más influyentes del siglo XX.

A lo largo de su vida Joyce pasó de ser el hijo de una familia adinerada y moverse en la aristocracia más selecta de Dublín a experimentar problemas económicos que le obligaron a tomar una actitud de responsabilidad en torno a sus gastos, para poder sostener esa vida exigente sin perderse por completo.

En la obra de Joyce encontramos un juego exquisito del lenguaje combinado con una profunda exploración de las cualidades y el comportamiento humano. Con él se inicia uno de los períodos literarios más enriquecedores, la literatura moderna. En 1904 publicó su primer libro que fue también su único libro de relatos, Dublineses, una serie de cuentos con una estética realista predominante. En 1916 vería la luz Retrato del artista, una exploración de la estética donde ensayo y ficción se mezclan en un tono autobiográfico. En 1922 se publica su obra fundamental, Ulises que continúa siendo una de las novelas más importantes de la literatura universal.

Joyce falleció en Zúrich el 13 de enero de 1941 a los 58 años.



Lo que el Ulises cambió en la literatura

Joyce fue el primero en tomar el término religioso «epifanía» y aplicarlo al arte, al impulso creativo que surge por una especie de revelación o entendimiento insospechado de la vida y que se plasma en la escritura de forma contundente. Esta palabra es sumamente importante porque sucede que en la mayoría de sus historias los personajes son víctimas de pequeños chispazos de lucidez que cambian sus vidas rotundamente. Esto le otorga a cada obra giros inexplicables que las vuelven fascinantes.

La obra de Joyce es de corte realista , aunque también tiene elementos del naturalismo y el idealismo. Se nota su empeño por descubrir en detalle los rincones de la ciudad de Dublín, en la que se ambientan todas sus historias, y de mostrarnos el interior de los personajes. Se le ha destacado su altísima sensibilidad para entender los mecanismos que nos conforman en nuestras relaciones, volcándolos en personajes inolvidables.

Lo más llamativo de Ulises es que se trata de una novela que transcurre en sólo veinticuatro horas, el 16 de junio de 1904. Narra la vida de tres personas de clase media. Leopold Bloom, un joven que procura demorarse para volver a casa porque sabe que su mujer lo engaña y no quiere verla. Molly Bloom, la esposa de Leopold, que es un trasunto de Penélope (protagonista de la Odisea de Homero) y Stephen Dedalus que puede entenderse como el alter ego del propio Joyce. A través de la historia conoceremos la vida de esta pareja que ha quedado fuertemente por la pérdida de un hijo. De alguna manera, Leopold, se encuentra buscando desesperadamente a su hijo muerto, de forma simbólica, y sus pensamientos lo sacuden de un extremo al otro. Así lo veremos pasar de la serenidad a la desesperación, porque la honda herida condiciona terriblemente sus pensamientos y sus actos.

Ulises, en su título original Ulysses se publicó en 1922 y presenta muchas otras similitudes con la Odisea de Homero, además de tomar el nombre del protagonista para el título. De hecho, entre ambas obras también hay similitudes retóricas y formales. El monólogo interior que explora Joyce en este libro es del tipo «corriente de conciencia», que implica una escritura fluida del propio pensamiento, dejando en evidencia los propios rasgos inconexos de éste. No obstante, no es el único estilo que explora el autor irlandés. Podría decirse que en cada uno de los dieciocho capítulos el tono es distinto. Esto pueda dar la sensación de cierto caos narrativo; no obstante, es quizá este aspecto el que dota a la novela de una hondura y una relevancia inauditas.


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