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miércoles, 28 de abril de 2021

Jorge Guillén .- Muchas Gracias, Adios

I

De súbito ocurrió:

Yo empezaba a ser otro

Atropelladamente

Feo, muy feo, Torvo, 

Algo se sublevaba

Contra ese poderío

Que el corazón y el mundo

Concierta en un latido.


¡Oh dolor! Siempre ajeno,

Suplantaba a mi voz,

Que en algún ¡ay! -herido,

caído- se quebró.

Mientras, yo resistía

-Bajo mí mismo oculto-

Negándome al presente,

Cortando por segundos

De error aquella torpe

Lentitud en pasar.

¿Qué hacer? Mis soledades

Se erguían contra el mal.

II

Poco a poco sufriendo

Más realidad abrazo.

¿O es ella me estrecha,

Profundamente en acto?

Verdad es: hay suburbios,

Y atroces. Para mí

Son ya tan fabulosos

Que no los sé eludir.


¡Ay! Yo también comparto

Desiertos donde yacen

Muchedumbres de seres

Perdidos en su carne.

¿Confusión? Apretura

De vida indivisible.

No hay otra. ¡Dure, pues !

En su afán he de hundirme.

Siga, siga mi rumbo

Por la gran realidad.

Y... ¿no habrá de elegir

Resistiendo y ganar?


III

Quiero mi ser, mi ser

integro , Toda el alma

Se ilumina invocando

Las horas más cantadas.

Yo no soy mi dolor.

¿Mío? Nunca. No acoge

Mi poder. Anulado.

Me pierdo en el desorden.

Padecer da saber.

¿Y qué, si me arrebata,

Frente a las hermosuras

Divinas, toda el ansia?


Padecer, sumo escándalo.

¿No me envuelve en discordia

Bárbara con mi esencia,

Mi destino, mi norma?

Pase, pase el embrollo,

Vuelva la paz y déjeme

Resucitado ser

Dentro de mi presente











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