miércoles, 9 de junio de 2021

Novedades Literarias en ePub

 

Egoísmo imperdonable – Corín Tellado

Posted: 08 Jun 2021 05:29 PM PDT

Egoísmo imperdonable. Debía ser muy tarde cuando oyó un portazo. Hala, como si la casa fuera solo suya. El portazo había sido tan fuerte que hizo estremecer el piso. Oyó sus pasos avanzar sin titubeos. Por supuesto, no se pararía en su puerta. Miró la esfera de su reloj luminoso. Las cinco. Pues podía haberse quedado con ella. ¿Qué papel estaba representando? Se alzó de hombros sin dolor. Eso era antes. Cuando dolía aún, como si la herida estuviera reciente..

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Debo dejarte – Corín Tellado

Posted: 08 Jun 2021 05:27 PM PDT

Debo dejarte. A los catorce años empezó a verse con Arthur, que tenía veintitrés. Todo empezó así, como de broma, como por casualidad, pero luego, a medida que el tiempo fue transcurriendo, aquello fue una necesidad de ambos. A la sazón tenía diecisiete años y sabía de besos, de caricias, de amores entrañables. No concebía, pues, que Arthur se fuese así… ¡Así, sin más! Dejando atrás todo el recuerdo, todo aquel amor, aquella ternura vivida. Sobre la Autora. María del.

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Ayúdame en mi desconcierto – Corín Tellado

Posted: 08 Jun 2021 05:22 PM PDT

Ayúdame en mi desconcierto. —¿Se lo ha vuelto a decir, Tom? —preguntó Marie intrigada. —¿Que la amo? Claro que no. —Ah. —No se lo voy a estar diciendo todos los días. —Pero algún día sí lo habrá hecho. —Montones… —Eso es lo peor. —¿Lo… peor? —A Nina hay que dejarla. Cuando nos anunció que se iba, no nos preguntó si podía irse. Se fue. Nina no es fácil. Nina es como es y hay que tomarla como la vemos. De.

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Los demonios de Sandorra – Paul Tabori

Posted: 08 Jun 2021 05:17 PM PDT

Los demonios de Sandorra. El mundo está lleno de lujosas casas de ejecución, donde el placer definitivo es la muerte… centros de diversión en donde cualquier deseo imaginado por el hombre puede ser realizado… dispensarios donde drogas alucinógenas son entregadas gratuitamente… institutos cuya función es comprobar que todo el mundo está loco, a fin de que la sociedad continúe perfectamente desequilibrada. ¿Es un mundo imaginario o es el mundo que estamos preparando para el día de mañana? Sobre el Autor..

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El galeón de Sint Maarten – Federico Supervielle Bergés

Posted: 08 Jun 2021 05:08 PM PDT

El galeón de Sint Maarten: Barcos de guerra, drones y un tesoro sumergido. El Albatros – 3 Tras recuperar la custodia de su hija, un joven capitán, a las órdenes de un barco de guerra privado, tendrá que proteger el mayor tesoro del mundo de una banda terrorista. Esta vez no solo el Albatros está en peligro. El tesoro más grande que esconden los mares ha aparecido. El único barco de guerra privado del mundo tendrá que protegerlo de una.

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Capitalismo progresista – Joseph E. Stiglitz

Posted: 08 Jun 2021 01:35 PM PDT

Capitalismo progresista: La respuesta a la era del malestar. Todos tenemos la sensación de que el sistema económico se inclina a favor de las grandes empresas. Unas pocas corporaciones dominan sectores enteros; la industria financiera regula la economía a su antojo; los gobiernos negocian acuerdos comerciales que en absoluto benefician a los intereses de los ciudadanos; y las tecnológicas custodian celosamente una ingente cantidad de datos personales sin supervisión y trafican con ellos. Las nuevas tecnologías, lejos de ayudar, tienden.

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Llama al halcón – Maggie Stiefvater

Posted: 08 Jun 2021 01:28 PM PDT

Llama al halcón. Los que sueñan caminan entre nosotros… y los soñados también. Los que sueñan no pueden dejar de soñar; solo pueden tratar de controlar sus sueños. Los soñados no pueden vivir su propia vida; si muere quien los ha soñado, dormirán para siempre. Y también están aquellos que buscan a los soñadores. Para usarlos. Para atraparlos. Para matarlos antes de que sus sueños destruyan el mundo. Ronan Lynch es un soñador, capaz de extraer de sus sueños curiosidades.

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L’illa del tresor – Robert Louis Stevenson (en Catalan / Valenciano)

Posted: 08 Jun 2021 12:47 PM PDT

L’illa del tresor. Tot va començar amb la troballa del mapa de l’Illa del Tresor, que guardava zelosament aquell mariner vell i borratxo de rom que va aparèixer un bon dia a la posada Almirall Benbow, propietat dels pares d’en Jim. I és ell mateix, en Jim Hawkins, que es va enrolar com a grumet a la Hispaniola i va prendre part en aquell viatge, qui ens explica una de les aventures més extraordinàries que mai ningú hagi explicat: la.

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La llama viva – John Steinbeck

Posted: 08 Jun 2021 12:38 PM PDT

La llama viva. Burning Bright (La llama viva) es una obra moral, centrada en Joe Saul y su esposa Mordeen. Aunque Mordeen ama a Joe Saul, sospecha que es estéril. Duerme con Víctor, el asistente de Joe Saul, para cumplir el deseo de Joe Saul de tener un hijo. Drama en forma novelada. Sobre el Autor. John Steinbeck (Salinas, 1902 – Nueva York, 1968). Narrador y dramaturgo estadounidense, famoso por sus novelas que lo ubican en la primera línea de la.

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La mujer desnuda – Armonía Somers

Posted: 08 Jun 2021 11:45 AM PDT

La mujer desnuda. Publicada inicialmente con seudónimo en 1950, La mujer desnuda causó escándalo sin precedentes en el ámbito de la literatura uruguaya, no solo por su audaz contenido sexual sino además por el misterio de la identidad del autor. La obra llegó al gran público en 1966, cuando se publicó la tercera edición y cuando Armonía Somers ya había publicado dos colecciones de cuentos —El derrumbamiento y La calle del viento norte—, así como su segunda novela, De miedo en miedo (Los manuscritos del.

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Olga Orozco .- El pródigo

 Aquí hay un tibio lecho de perdón y condenas

-injurias del amor-
para la insomne rebeldía del Pródigo.
Sí. Otra vez como antaño alguien se sobrecoge cuando
          la soledad asciende con un canto radiante
          por los muros,
y el aliento remoto de lo desconocido le recorre la piel
           lo mismo que la cresta de una ola salvaje.
'Levántate. Es la hora en que serás eterno.'
Y otra vez como antaño alguien corta sin lágrimas
          unas ajadas cintas que lo ataban al cuadro familiar
y sepulta una llave bajo el ácido musgo del olvido.
Detrás queda una casa en donde su memoria será sombra
           y relámpago.
Él probará otros frutos más amargos que el llanto de la
           madre,
arderá en otras fiebres cuyas cóleras ciegas aniquilen
          la maldición del padre,
despertará entre harapos más brillantes que el codicioso
          imperio del hermano.
¿Hay algún sitio aún donde la libertad levante para él
          su desafío?
Allí está su respuesta: una furiosa ley sin paz y sin amparo.
Pero noche tras noche,
mientras la sed, el hambre y el deseo dormitan junto
          al fuego como errantes mendigos que soñaran
          una fábula espléndida,
otras escenas vuelven tras el cristal brumoso de su llanto
y un solo rostro surge desde el fondo de los gastados rostros
lo mismo que el monarca a través de la herrumbre de las
           viejas monedas.
Es el antiguo amor.
El elegido ahora cuando el Pródigo torna a rescatar la llave
          de la casa.
Ha pagado su precio con el mismo sudario de un gran
          sueño.
¡Oh redes, duras redes que intentáis contener el viento
           de setiembre:
permitidle pasar!
No vino por perdón: no le obliguéis a expiar con el orgullo.
No vino por condena: no le obliguéis a amar con indulgen-
          cia.
Otra vez como antaño sólo vino con un ramo de ofrendas
           a cambio de otros dones.
No haya más juez que tú,
Dios implacable y justo.

Es que somos muy pobres

 


[Cuento - Texto completo.]

Juan Rulfo

Aquí todo va de mal en peor. La semana pasada se murió mi tía Jacinta, y el sábado, cuando ya la habíamos enterrado y comenzaba a bajársenos la tristeza, comenzó a llover como nunca. A mi papá eso le dio coraje, porque toda la cosecha de cebada estaba asoleándose en el solar. Y el aguacero llegó de repente, en grandes olas de agua, sin darnos tiempo ni siquiera a esconder aunque fuera un manojo; lo único que pudimos hacer, todos los de mi casa, fue estarnos arrimados debajo del tejabán, viendo cómo el agua fría que caía del cielo quemaba aquella cebada amarilla tan recién cortada.

Y apenas ayer, cuando mi hermana Tacha acababa de cumplir doce años, supimos que la vaca que mi papá le regaló para el día de su santo se la había llevado el río.

El río comenzó a crecer hace tres noches, a eso de la madrugada. Yo estaba muy dormido y, sin embargo, el estruendo que traía el río al arrastrarse me hizo despertar en seguida y pegar el brinco de la cama con mi cobija en la mano, como si hubiera creído que se estaba derrumbando el techo de mi casa. Pero después me volví a dormir, porque reconocí el sonido del río y porque ese sonido se fue haciendo igual hasta traerme otra vez el sueño.

Cuando me levanté, la mañana estaba llena de nublazones y parecía que había seguido lloviendo sin parar. Se notaba en que el ruido del río era más fuerte y se oía más cerca. Se olía, como se huele una quemazón, el olor a podrido del agua revuelta.

A la hora en que me fui a asomar, el río ya había perdido sus orillas. Iba subiendo poco a poco por la calle real, y estaba metiéndose a toda prisa en la casa de esa mujer que le dicen la Tambora. El chapaleo del agua se oía al entrar por el corral y al salir en grandes chorros por la puerta. La Tambora iba y venía caminando por lo que era ya un pedazo de río, echando a la calle sus gallinas para que se fueran a esconder a algún lugar donde no les llegara la corriente.

Y por el otro lado, por donde está el recodo, el río se debía de haber llevado, quién sabe desde cuándo, el tamarindo que estaba en el solar de mi tía Jacinta, porque ahora ya no se ve ningún tamarindo. Era el único que había en el pueblo, y por eso nomás la gente se da cuenta de que la creciente esta que vemos es la más grande de todas las que ha bajado el río en muchos años.

Mi hermana y yo volvimos a ir por la tarde a mirar aquel amontonadero de agua que cada vez se hace más espesa y oscura y que pasa ya muy por encima de donde debe estar el puente. Allí nos estuvimos horas y horas sin cansarnos viendo la cosa aquella. Después nos subimos por la barranca, porque queríamos oír bien lo que decía la gente, pues abajo, junto al río, hay un gran ruidazal y solo se ven las bocas de muchos que se abren y se cierran y como que quieren decir algo; pero no se oye nada. Por eso nos subimos por la barranca, donde también hay gente mirando el río y contando los perjuicios que ha hecho. Allí fue donde supimos que el río se había llevado a la Serpentina, la vaca esa que era de mi hermana Tacha porque mi papá se la regaló para el día de su cumpleaños y que tenía una oreja blanca y otra colorada y muy bonitos ojos.

No acabo de saber por qué se le ocurriría a la Serpentina pasar el río este, cuando sabía que no era el mismo río que ella conocía de a diario. La Serpentina nunca fue tan atarantada. Lo más seguro es que ha de haber venido dormida para dejarse matar así nomás por nomás. A mí muchas veces me tocó despertarla cuando le abría la puerta del corral porque si no, de su cuenta, allí se hubiera estado el día entero con los ojos cerrados, bien quieta y suspirando, como se oye suspirar a las vacas cuando duermen.

Y aquí ha de haber sucedido eso de que se durmió. Tal vez se le ocurrió despertar al sentir que el agua pesada le golpeaba las costillas. Tal vez entonces se asustó y trató de regresar; pero al volverse se encontró entreverada y acalambrada entre aquella agua negra y dura como tierra corrediza. Tal vez bramó pidiendo que le ayudaran. Bramó como solo Dios sabe cómo.

Yo le pregunté a un señor que vio cuando la arrastraba el río si no había visto también al becerrito que andaba con ella. Pero el hombre dijo que no sabía si lo había visto. Solo dijo que la vaca manchada pasó patas arriba muy cerquita de donde él estaba y que allí dio una voltereta y luego no volvió a ver ni los cuernos ni las patas ni ninguna señal de vaca. Por el río rodaban muchos troncos de árboles con todo y raíces y él estaba muy ocupado en sacar leña, de modo que no podía fijarse si eran animales o troncos los que arrastraba.

Nomás por eso, no sabemos si el becerro está vivo, o si se fue detrás de su madre río abajo. Si así fue, que Dios los ampare a los dos.

La apuración que tienen en mi casa es lo que pueda suceder el día de mañana, ahora que mi hermana Tacha se quedó sin nada. Porque mi papá con muchos trabajos había conseguido a la Serpentina, desde que era una vaquilla, para dársela a mi hermana, con el fin de que ella tuviera un capitalito y no se fuera a ir de piruja como lo hicieron mis otras dos hermanas, las más grandes.

Según mi papá, ellas se habían echado a perder porque éramos muy pobres en mi casa y ellas eran muy retobadas. Desde chiquillas ya eran rezongonas. Y tan luego que crecieron les dio por andar con hombres de lo peor, que les enseñaron cosas malas. Ellas aprendieron pronto y entendían muy bien los chiflidos, cuando las llamaban a altas horas de la noche. Después salían hasta de día. Iban cada rato por agua al río y a veces, cuando uno menos se lo esperaba, allí estaban en el corral, revolcándose en el suelo, todas encueradas y cada una con un hombre trepado encima.

Entonces mi papá las corrió a las dos. Primero les aguantó todo lo que pudo; pero más tarde ya no pudo aguantarlas más y les dio carrera para la calle. Ellas se fueron para Ayutla o no sé para dónde; pero andan de pirujas.

Por eso le entra la mortificación a mi papá, ahora por la Tacha, que no quiere vaya a resultar como sus otras dos hermanas, al sentir que se quedó muy pobre viendo la falta de su vaca, viendo que ya no va a tener con qué entretenerse mientras le da por crecer y pueda casarse con un hombre bueno, que la pueda querer para siempre. Y eso ahora va a estar difícil. Con la vaca era distinto, pues no hubiera faltado quién se hiciera el ánimo de casarse con ella, solo por llevarse también aquella vaca tan bonita.

La única esperanza que nos queda es que el becerro esté todavía vivo. Ojalá no se le haya ocurrido pasar el río detrás de su madre. Porque si así fue, mi hermana Tacha está tantito así de retirado de hacerse piruja. Y mamá no quiere.

Mi mamá no sabe por qué Dios la ha castigado tanto al darle unas hijas de ese modo, cuando en su familia, desde su abuela para acá, nunca ha habido gente mala. Todos fueron criados en el temor de Dios y eran muy obedientes y no le cometían irreverencias a nadie. Todos fueron por el estilo. Quién sabe de dónde les vendría a ese par de hijas suyas aquel mal ejemplo. Ella no se acuerda. Le da vueltas a todos sus recuerdos y no ve claro dónde estuvo su mal o el pecado de nacerle una hija tras otra con la misma mala costumbre. No se acuerda. Y cada vez que piensa en ellas, llora y dice: “Que Dios las ampare a las dos.”

Pero mi papá alega que aquello ya no tiene remedio. La peligrosa es la que queda aquí, la Tacha, que como palo de ocote crece y crece y que ya tiene unos comienzos de senos que prometen ser como los de sus hermanas: puntiagudos y altos y medio alborotados para llamar la atención.

-Sí -dice-, le llenará los ojos a cualquiera dondequiera que la vean. Y acabará mal; como que estoy viendo que acabará mal.

Esa es la mortificación de mi papá.

Y Tacha llora al sentir que su vaca no volverá porque se la ha matado el río. Está aquí a mi lado, con su vestido color de rosa, mirando el río desde la barranca y sin dejar de llorar. Por su cara corren chorretes de agua sucia como si el río se hubiera metido dentro de ella.

Yo la abrazo tratando de consolarla, pero ella no entiende. Llora con más ganas. De su boca sale un ruido semejante al que se arrastra por las orillas del río, que la hace temblar y sacudirse todita, y, mientras, la creciente sigue subiendo. El sabor a podrido que viene de allá salpica la cara mojada de Tacha y los dos pechitos de ella se mueven de arriba abajo, sin parar, como si de repente comenzaran a hincharse para empezar a trabajar por su perdición..

FIN

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