El informe identifica tendencias significativas en la evolución de las políticas culturales a nivel global. Entre ellas destaca la creciente implicación de ministerios tradicionalmente alejados de la cultura, como los de Educación o Economía, así como la orientación de las políticas culturales hacia la creación de empleo. Asimismo, la digitalización emerge como eje central: el 85 % de los países promueve el desarrollo de competencias digitales, mientras que se refuerza la inversión en la transición digital de medios públicos y comunitarios. No obstante, este giro digital también plantea riesgos, tanto para la sostenibilidad ambiental como para la diversidad cultural. De forma especialmente relevante, el informe señala que la cultura sigue prácticamente ausente de los marcos regulatorios de la inteligencia artificial, a pesar de que esta depende profundamente de contenidos culturales y, a su vez, influye en su producción y circulación. |
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