lunes, 16 de febrero de 2026

Mohamet El Morabet .- El invierno de los jilgueros

 


El Invierno De Los Jilgueros

En primavera, los jilgueros regresan a Alhucemas desde el desierto, el mismo desierto del que vuelve el hermano de Brahim tras participar en la Marcha Verde. Para Brahim, Alhucemas es su hogar, su hábitat, allí conoce a todos y todos lo conocen. Su vida transcurre en la escuela y entre las paredes de su casa, donde su madre cuida de él y de su hermano mayor, en las calles, donde se encuentra con las vecinas y se cruza con los pescadores que vuelven de faenar cada día. Desde pequeño, Brahim aprende que la muerte, la enfermedad, la guerra o la locura forman parte de un mundo aparentemente sencillo, en el que, sin embargo, la incertidumbre siempre aguarda. Dotado de una serena sabiduría y protegido de alguna manera por los pequeños detalles, él acepta lo que acontece, sin oponer resistencia. Años más tarde, el joven Brahim se traslada a estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Tetuán. Allí se ha instalado Olga, que anhela probar una experiencia lejos de su Madrid natal, ensanchar su horizonte, conocerse mejor. Entusiasmada con su puesto como profesora de arte, se adentra, despreocupada, en una realidad nueva y desconocida, una ciudad colorida y laberíntica, iluminada por una luz extraña que es incapaz de definir. Olga y Brahim, profesora y alumno, se conocen y entre ellos nace algo que marcará sus vidas.

Clasificado como: Narrativa; Contemporánea

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jueves, 5 de febrero de 2026

Por qué los autores no revelan el uso de la IA y qué deberían (o no) hacer las editoriales al respe

 


Staiman, Avi. Why Authors Aren’t Disclosing AI Use and What Publishers Should (Not) Do About ItThe Scholarly Kitchen, 27 de enero de 2026.

  1. El problema central

En esta serie de dos artículos, Avi Staiman analiza un fenómeno creciente en las publicaciones académicas: aunque muchos investigadores utilizan herramientas de inteligencia artificial (IA) en diversas fases de su trabajo —desde la búsqueda de literatura, redacción de textos o apoyo en el análisis de datos—, muy pocos lo revelan explícitamente en sus manuscritos. Las políticas de muchas revistas y editoriales requieren este tipo de declaraciones, pero la práctica demuestra que casi nadie cumple con ellas y la razón no es simplemente desobediencia, sino un problema de incentivos, claridad y cultura editorial.

Los editores esperaban que al exigir a los autores que explicaran su uso de IA se fomentara una mayor transparencia, permitiendo que revisores y equipos editoriales evaluaran si ese uso era apropiado y cómo influía en la investigación. Sin embargo, esto no ha ocurrido en la práctica: con encuestas que muestran que más de la mitad de los investigadores (por ejemplo, un 62 %) usan IA en algún punto de su flujo de trabajo, solo una fracción mínima declara esa asistencia en sus artículos publicados.

  1. ¿Por qué los autores no revelan su uso de IA?

Staiman identifica varias razones clave:

a) Miedo a consecuencias negativas

Muchos autores temen que revelar el uso de IA sea interpretado como una señal de menor rigor, creatividad o capacidad académica, lo que podría influir negativamente en decisiones editoriales o de revisión por pares. Aunque las políticas puedan presentarse como neutrales, la percepción de estigma hace que los investigadores prefieran no mencionar su uso de IA.

b) Falta de claridad en las políticas

Las directrices actuales son muy heterogéneas y a menudo vagas: unas solo piden una declaración general, mientras que otras exigen documentación extensiva, incluyendo registros de chats con herramientas de IA. Esto causa confusión y lleva a los autores a preguntarse qué, cuándo y cómo deben declarar.

c) Carga burocrática sin incentivos

Muchas de estas exigencias demandan tiempo y esfuerzo significativos sin beneficios claros para los autores, lo que dificulta su adopción voluntaria.

d) Falta de consciencia del propio uso de IA

Algunos autores no se dan cuenta de que están empleando IA porque esta está integrada de manera invisible en herramientas cotidianas (por ejemplo, asistentes de escritura o búsqueda).

e) Confusión entre IA y plagio

Existe la percepción equivocada de que usar IA es equivalente a plagiar o engañar, lo que lleva a algunos autores a ocultar su uso deliberadamente en lugar de explicarlo con transparencia.

f) Políticas sin mecanismos de cumplimiento

Solo existiendo normas formales sin mecanismos claros de verificación o consecuencias percibidas, muchos autores simplemente apuestan a que no se les pedirá pruebas o explicaciones posteriores.

  1. ¿Qué no deben hacer los editores?

En el primer artículo, Staiman también advierte sobre lo que no es útil para resolver este problema:

Invertir fuertemente en herramientas de detección automática de IA, ya que son poco fiables y tienden a reforzar la idea de que el uso de IA es inherentemente sospechoso en lugar de normal.

  1. Cómo deberían abordar los editores el uso de IA (Parte 2)

En el segundo artículo de la serie, Staiman propone un cambio de foco fundamental: no se trata de documentar cada paso del uso de IA, sino de asegurar confianza en los resultados, reproducibilidad y responsabilidad científica.

a) Formular la pregunta correcta

En lugar de preguntar “¿Cómo usaste IA?”, los editores deberían centrarse en preguntas clásicas de integridad científica:

¿Los datos son fiables y transparentes?

¿Los métodos están claros y pueden reproducirse?

¿El análisis es robusto y verificable?

Este enfoque sitúa las preocupaciones en resultados y calidad de la investigación, no en la herramienta en sí.

b) Declaraciones estructuradas y de bajo coste

Staiman recomienda que las revistas implementen formularios simples donde los autores marquen categorías de uso de IA (p.ej., búsqueda, análisis, generación de código, revisión lingüística), en lugar de exigir narrativas detalladas o capturas de pantalla. Esto reduce la carga y mejora la consistencia en las declaraciones.

c) Requisitos escalonados según el riesgo

No todos los usos de IA implican el mismo nivel de riesgo para la reproducibilidad. Por ejemplo:

Edición de texto y traducción – no debería requerir declaración exhaustiva.

Análisis de datos o generación de código científico – sí debería requerir declaraciones específicas y mayor escrutinio editorial.

d) Afirmaciones explícitas de responsabilidad

Una declaración formal de autoría que afirme que el autor se responsabiliza plenamente de todos los elementos científicos, independientemente de las herramientas utilizadas, puede ayudar a centrar el debate en la integridad científica y no en la tecnología.

e) Educación y cambio cultural

Es clave que editores y revisores reciban entrenamiento para evaluar el impacto del uso de IA sobre la metodología y la reproducibilidad, y no para juzgar la estética o estilo de escritura generado por IA

Entrevista a Luis López Nieves por la escritora Andrea V. Luna

 

Entrevista a Luis López Nieves

por la escritora

Andrea V. Luna

Trobairitz Magazine, Argentina
 
Trobairitz Magazine
Revista de difusión cultural y literaria
Buenos Aires, Argentina

Pulsar aquí o sobre la imagen para leer la entrevista

Estimado habitante de Ciudad Seva:

 

Comparto la entrevista que me realizó hace pocas semanas la escritora Andrea V. Luna, directora de la revista Trobairitz Magazine, de Buenos Aires, Argentina. Ha sido un gusto descubrir este fascinante proyecto literario-cultural de "una nueva generación de trovadoras" que, además de Andrea, cuenta con la participación de las escritoras Alejandra Jonte, Francy de los Ríos y Mercedes Chimirri. Muchas gracias a Andrea por sus atenciones. Le deseo mucho éxito con este proyecto tan hermoso como necesario.

 

Pulsa sobre la imagen para leer la entrevista.

 

Luis López Nieves

Fundador de Ciudad Seva

 

Según Gallup los estadounidenses leyeron una media de 15 libros al año

 

Gallup. (3 de febrero de 2026). Front Page: Gallup’s indispensable intelligence distilled into five charts (Informe mensual). Gallup Inc.

El informe del 3 de febrero de 2026 presenta una selección de métricas sociales clave sobre la población adulta en Estados Unidos, organizadas en cinco gráficas que brindan una visión panorámica de comportamientos y actitudes recientes. En primer lugar, destaca que aproximadamente la mitad de los adultos estadounidenses (45 %) reportan haber tomado al menos un vuelo comercial en el último año, una tasa que ha vuelto prácticamente a niveles previos a la pandemia, aunque con un promedio menor de viajes por persona que en años anteriores. Esta tendencia refleja tanto la recuperación de la movilidad como un posible cambio en los patrones de viaje individual.

En el ámbito cultural y de ocio, Gallup presenta estadísticas sobre hábitos de lectura y asistencia al cine. Los adultos estadounidenses dijeron haber leído en promedio casi 15 libros en el último año, cifra superior a la registrada en 2021, aunque todavía por debajo de niveles históricos de finales de los años noventa. Por otro lado, la asistencia a salas de cine ha aumentado desde los mínimos de la pandemia, pero sigue siendo considerablemente menor que en décadas anteriores. Estos datos revelan cambios persistentes en las formas de consumir cultura y entretenimiento.

Los datos: Los adultos estadounidenses afirman haber leído un promedio de 14,6 libros el año pasado (ya sea completos o parcialmente). Esta cifra representa un aumento con respecto a los 12,6 de 2021, pero está por debajo del máximo de 18,5 de 1999. No leer libros: El 13 % de los estadounidenses afirma no haber leído ningún libro el año pasado, lo que representa una ligera disminución con respecto al 17 % de 2021 y se sitúa en el extremo inferior del rango del 12 % al 18 % registrado en las tendencias periódicas de Gallup sobre esta medida desde 1990. Download Data

El informe también analiza actitudes solidarias y de participación comunitaria: en 2025, una mayoría significativa de adultos informaron haber realizado donaciones de dinero o voluntariado, aunque la proporción que dona financieramente ha disminuido en las últimas décadas, mientras que la participación como voluntario se mantiene relativamente estable. Estos datos sugieren una evolución en cómo las personas contribuyen al bienestar colectivo, favoreciendo más el tiempo y la acción directa que las aportaciones monetarias.

Finalmente, se incluye una gráfica histórica que recuerda el impacto del frío extremo de 1977, cuando un tercio de los adultos estadounidenses reportó afectaciones por las bajas temperaturas. Esta referencia histórica contextualiza las variaciones en las experiencias de vida a lo largo del tiempo y subraya cómo eventos climáticos pueden influir en la percepción de bienestar y condiciones de vida en distintos periodos.