¡Oh, qué dolor el tener versos en la lejanía de la pasión, y el cerebro todo manchado de tinta! ¡Oh, qué dolor no tener la fantástica camisa del hombre feliz: la piel -alfombra de sol- curtida! (Alrededor de mis ojos bandadas de letras giran.) ¡Oh, qué dolor el dolor antiguo de la poesía, este dolor pegajoso tan lejos del agua limpia! ¡Oh, dolor de lamentarse por sorber la vena lírica! ¡Oh dolor de fuente ciega y molino sin harina! ¡Oh, qué dolor no tener dolor y pasar la vida, sobre la hierba incolora de la vereda indecisa! ¡Oh, el más profundo dolor, el dolor de la alegría, reja que nos abre surcos donde el llanto fructifica! (Por un monte de papel asoma la luna fría.) ¡Oh dolor de la verdad! ¡Oh dolor de la mentira! |
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